El síndrome de burnout
En Flo Espai Terapèutic te acompañamos cuando el agotamiento ya no te deja avanzar
El término burnout proviene del inglés y se traduce literalmente como “estar quemado”.
Se atribuye este concepto al psicoanalista alemán Herbert Freudenberger, quien definió el burnout como un estado de fatiga y frustración.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo reconoció en 2019 como una “síndrome conceptualizada como resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha manejado con éxito”.
Actualmente, el término no se limita únicamente al ámbito laboral, sino que puede afectar a cualquier área de la vida en la que exista una exposición prolongada a factores estresantes y una percepción de falta de recursos para afrontarlos, como por ejemplo: el cuidado de familiares, la paternidad o maternidad, las relaciones de pareja, los estudios, entre otros.
¿Cómo experimenta la persona el síndrome de burnout?
Cada persona es única y experimenta el burnout de manera diferente, pero se han identificado algunos rasgos comunes, como el agotamiento físico, emocional y mental.
La persona puede sentir una fatiga persistente incluso después de haber descansado.
A nivel emocional pueden aparecer irritabilidad, frustración, ansiedad o, por el contrario, apatía. Las emociones parecen desbordarse o desregularse.
A nivel mental, suelen aparecer dificultades de concentración, problemas de memoria y dispersión, como si no fuéramos capaces de finalizar nuestras tareas.
Algunos autores también describen síntomas adicionales como problemas de sueño, cambios en el apetito, aislamiento social o aumento en el consumo de sustancias (alcohol, drogas, tabaco…).
La experiencia del burnout es gradual, y quizá por eso nos cuesta reconocer que hemos llegado a nuestro límite. Además, no todas las personas presentan todos los síntomas descritos ni los viven con la misma intensidad.
¿Qué ocurre en nuestro cerebro durante el síndrome de burnout?
Además de afectar a nuestro estado de ánimo y comportamiento, el burnout tiene un impacto significativo en el cerebro.
Se observa un crecimiento en el área implicada en las emociones y la memoria, la amígdala, mientras que las áreas responsables de la toma de decisiones y la lógica se ven disminuidas, debido al debilitamiento de las conexiones entre la amígdala y la corteza prefrontal.
El hipocampo, una estructura clave para la memoria y el aprendizaje, suele ser más pequeño en personas con burnout, lo que podría explicar las dificultades para retener información y recordar.
También puede existir una relación con la reducción de la capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones neuronales, así como una menor capacidad de adaptación a entornos cambiantes, lo que conocemos como neuroplasticidad.
Como hemos comentado, cada persona responde de manera diferente a los acontecimientos vitales, por lo que el abordaje terapéutico del burnout siempre debe ser personalizado.
Desde Flo Espai Terapèutic, mediante psicoterapia apoyada con neurofeedback, trabajamos para regular de nuevo el Sistema Nervioso Central y acompañar el proceso de recuperación emocional.



